Arquitectura y espacios
Ciboulette
restaurante / arquitectura e interiorismo / CDMX
La cocina abierta asume el papel protagónico y organiza una coreografía continua entre la preparación de los alimentos y los comensales.
- Proyecto
- Ciboulette
- Tipología
- Restaurante
- Disciplina
- Arquitectura / interiorismo
- Arquitectos / Equipo
- estereotomia / entasis
- Ubicación
- Polanco, CDMX
- Fotógrafo
- Héctor Velazco
- Chef
- Olivier Lombard / Alejandra Rendón

El proyecto
El acontecimiento de comer y ver comer convertido en arquitectura.
Ciboulette ocupa la planta alta de un centro comercial en Masaryk. El lugar se entiende como el escenario donde se repite, una y otra vez, el acontecimiento de comer y ver comer: la cocina asume el papel protagónico y se coloca abierta, al centro. Desde ahí se ordenan los demás espacios y elementos, dispuestos en su perímetro para construir una coreografía continua entre la preparación de los alimentos y los comensales.
La idea de un restaurante mediterráneo —fresco y sereno— define la paleta: duela de maple en pisos, mármol claro en barras y acero inoxidable en columnas componen una monocromía a la que se suma el mobiliario; los plafones suspendidos de madera oscura y las lámparas azules operan como contrapunto.
El acceso ocurre desde el local en planta baja: una escalera conduce al mezanín —suspendido por tensores, donde se ubican la recepción y una pequeña tienda— o bien un elevador expuesto de acero y cristal salva el mismo tramo.
Dos formas gobiernan el diseño. La primera, un cono invertido de geometría elíptica que rompe el orden ortogonal del proyecto, alberga el bar que recibe a los comensales al llegar a la planta alta y establece la transición entre el vestíbulo y el comedor. La segunda es una barra ortogonal y maciza de mármol claro que envuelve el espacio de la cocina y delimita en su perímetro el área de comedor.
El proyecto plantea una arquitectura dentro de otra: la premisa es el respeto escrupuloso a la estructura existente y la distinción absoluta entre la intervención y lo ya construido. Bajo esa misma lógica, el espacio se organiza sin particiones ni divisiones totales: elementos de cristal esmerilado perforan las dos losas que albergan el restaurante y traen consigo luces y sombras que delimitan las áreas y sus circulaciones.
Plafones de madera suspendidos, instalaciones aparentes, planos de mármol y cristal esmerilado y una trama de puntos azules conforman un sistema de capas y retículas que definen un espacio flexible e interactivo, pensado para exaltar los sentidos.