Restaurantes
Restaurante Le Cordon Bleu
cocina-escuela · interiorismo · Casa de Francia, CDMX
Una cocina-escuela que dialoga con la tradición de Le Cordon Bleu y preserva la identidad histórica de la Casa de Francia.

- Proyecto
- Restaurante Le Cordon Bleu
- Tipología
- Restaurante · Cocina-escuela
- Disciplina
- Arquitectura · interiorismo · Inmueble protegido por el INBA
- Arquitectos · Equipo
- estereotomia · entasis
- Ubicación
- Casa de Francia, colonia Juárez, CDMX
- Chef
- Patrick Martin · Miguel Quezada
- Fotógrafo
- Carlos Somonte
El proyecto
Tradición contemporánea dentro de un inmueble histórico.
El proyecto se inserta en la Casa de Francia, en la calle de Havre No. 15, colonia Juárez, un inmueble de principios del siglo XX protegido por el INBA.
El proyecto se inserta en la Casa de Francia, en la calle de Havre No. 15, colonia Juárez, un inmueble de principios del siglo XX protegido por el INBA que ha funcionado como embajada, residencia, consulado y, desde 1998, como sede cultural franco-mexicana. La intervención ocupa la planta baja semienterrada del edificio central, y surge de la unión entre la Embajada de Francia, Le Cordon Bleu y la Fundación Turquois para crear una cocina-escuela que dialogara con la tradición de la marca sin perder la identidad histórica del inmueble.
El reto principal fue resolver, dentro de espacios reducidos y delimitados por los muros originales, tanto una cocina de aplicación como un salón para comensales. El equilibrio se logró a través de materiales resistentes y duraderos —pizarra negra, madera de nogal, MDF lacado en rojo, mármol, cuero y acero inoxidable— elegidos también por su capacidad de responder a la escasa luz natural y a los problemas de humedad del sitio. Sobre el muro de pizarra negra se incorporó una obra del artista Waldemar Sjölander, cuya intensidad cromática encuentra en el fondo oscuro un soporte que acentúa el contraste y la convierte en un punto focal dentro del espacio.
El espacio público se organiza en tres zonas interiores —barra y panadería, enoteca y cava, y salón principal con butacas en voladizo y bóvedas de yeso—, además de una terraza exterior semienterrada. Este espacio se protege mediante una cubierta de cristal flotado con control solar, que reduce la transmisión de radiación infrarroja y limita la ganancia térmica, manteniendo un ambiente confortable sin impedir la entrada de luz natural ni la apreciación del edificio protegido por el INBA.
Más que una intervención funcional, el proyecto propone un diálogo entre los distintos actores que conviven en el lugar, privilegiando el consenso sobre la estridencia. Al crear un espacio de llegada y partida altamente satisfactorio dentro del recorrido urbano, la intervención trasciende su escala física y adquiere relevancia dentro del concierto cotidiano de la ciudad.